Contruyendo el aprendizaje en comunidad. Equipos que aprenden, organizaciones creativas.

En esta “Era del Aprendizaje” nos encontramos con el reto de un entorno cambiante y con incertidumbre. Esto implica que todas las organizaciones tanto públicas como del sector privado operan en un contexto de cambio radical y discontinuo, éste contexto surge por el impacto de la globalización, las nuevas tecnologías de información, cambios en los entornos laborales, en los mercados y también en las actitudes y valores sociales.

Todos éstos factores interdependientes produce una realidad matizada por el cambio, pero al mismo tiempo por la oportunidad. Podemos observar con claridad que:

  • las habilidades rápidamente se vuelve obsoletas y las personas tienen que adquirir nuevas habilidades para mantener su empleabilidad.

  • los mercados cambian muy rápidamente con nuevas oportunidades y amenazas.

  • hay cambios en los valores sociales

  • es más difícil predecir el futuro

  • categorías y límites familiares son confusas

Tenemos entonces, una economía emergente basada en el conocimiento, la primera fuente de competitividad beneficia en la capacidad para generar, dirigir y usar el conocimiento para propósitos comerciales. ¿Qué significa ésto? Que las ventajas competitivas ahora dependen críticamente de las relaciones entre el aprendizaje, la innovación y los resultados comerciales. Las organizaciones necesitan ser flexibles y adaptables en respuesta a las condiciones cambiantes. Quienes aprenden mejor, hacen mejor y más rápido. Las maneras tradicionales están siendo irrelevantes a las nuevas condiciones, y ¿qué impacto tiene esto en las personas, en las organizaciones, en los mercados? Simple! Creatividad. Acciones orientadas a la innovación, rápidas en responder a un entorno incierto.

La implementación de estrategias organizacionales orientadas al aprendizaje para el desarrollo de la organización, es una opción viable y con menos riesgo. Sin embargo, no todo puede ser miel sobre hojuelas, ya que todo cambio tiene en sí mismo un desafío. El nombre del juego es: ¿Cómo pueden las organizaciones desarrollar sistemas de trabajo de alto rendimiento que respondan a éstas condiciones? Definitivamente la respuesta es  la más obvia: fomentar, cultivar, modelar una cultura organizacional así como también una disciplina personal de asumirse como un estudiante de por vida. Esta disposición mental, la cual nos acerca a la verdadera naturaleza de las personas, haciéndonos más genuinos y transparentes: nos enriquece, sobre todo debido a que la mayoría del aprendizaje se produce en el trabajo. Aprender en comunidad dentro de entornos profesionales, surge de individuos que aprenden, a su vez en equipos que aprenden y por ende, en organizaciones creativas.

Peter Senge, en su libro de La Quinta Disciplina; menciona que una organización de aprendizaje es: una organización que expande continuamente su capacidad de crear su futuro. Esta definición es de lo más revolucionario en estos tiempos en donde ímplicitamente los cambios producen oportunidades. ¿Qué implicaciones tiene? ¿A donde nos lleva? Definitivamente al empoderamiento del ser humano, hacia su esencia como especie, a una reconexión entre la acción orientada a lo evolutivo mediante el acto creativo y el pensamiento innovador. En un entorno laboral, podemos hablar que las implicaciones del concepto de Senge nos lleva a que el trabajo y el aprendizaje están integrados,  a que la capacidad de las personas es continuamente ampliada y desarrollada y por último, -quizás lo más enriquecedor y civilizado, al fomento de una cultura de reflexión y de mejora continua. Un enfoque de organización de aprendizaje proporciona una base para la mejora continua en los resultados del trabajo y conduce a un alto rendimiento.

Adriana Miranda Castillo
@digitaldakini
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