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He observado una respuesta/reacción común entre mis colegas ante la aún ininterrumpida crisis de COVID-19. La valiente pelea por un sentido de normalidad  las ansías de cambiarse a cursos en línea, el impulso por mantener llena la agenda de escritos, la creación de escuelas Montessori en sus comedores. La esperanza de mantener a raya  todo lo que momentáneamente sucede – en lo que todo vuelve a la normalidad–. Le deseo a todos los que siguen esa convicción la mejor de las suertes, y por supuesto, la mejor de las saludes.

Sin embargo, como alguien con experiencia en las crisis alrededor del mundo, lo que puedo observar detrás de ésta lucha por la productividad, es una muy peligrosa suposición. La respuesta a la pregunta que todo mundo se está haciendo – ”¿Cuándo terminará esto?” – es simple y obvia, pero dificilísima de aceptar. La respuesta es nunca.

Las catástrofes globales cambian el mundo, y ésta pandemia es muy similar a los daños que una guerra de alcances mayores crearía. Aún si la crisis de COVID-19 se logra contender dentro de unos meses, su legado vivirá por años, quizá hasta en décadas por venir. Cambiará la forma en la que nos movemos, aprendemos, nos construimos y conectamos. Simplemente no hay forma en la que podríamos continuar com si nada de esto hubiera pasado. Y así, aunque se sienta bien en el momento, es absurdo entrar en un frenesí de actividad o la obsesión de tu productividad escolar en estos momentos. Esto es negación y  desilusión. La respuesta emocional y espiritualmente sana sería prepararse para ser permanentemente cambiados.

El resto de este escrito es un ofrecimiento… Mis colegas alrededor del mundo me han pedido compartir mis experiencias de adaptación ante condiciones de crisis. Y claro, soy solo un mortal batallando por adaptarme a estas condiciones como todos los demás en esta pandemia. Sin embargo, he trabajado –por ende vivido– bajo condiciones de guerra, conflictos violentos, pobreza y desastres en muchas partes del globo. He experimentado la escasez de comida y brotes de enfermedades, al igual que largos periodos de aislamiento social, movimiento limitado y confinamiento. He conducido investigaciones las cuales ganaron premios, todo bajo condiciones de inmensa dificultad física y psicológica; y a pesar de ello celebro productividad y desempeño en mi propia carrera académica. 

Comparto los siguientes pensamientos bajo estos tiempos difíciles en esperanza de que éstos puedan ayudar a otros académicos a adaptarse a situaciones adversas. Toma lo que necesites y omite el resto.

  • Etapa No.1: Seguridad

Tus primeros días y semanas son cruciales en una crisis, y se debería hacer un espacio amplio para permitirte reajustes mentales. Es perfectamente normal y apropiado sentirse mal y perdido durante la primera etapa de transición. Considera que es bueno no estar en negación, y que te permitas trabajar tu ansiedad. Ninguna persona sana se siente bien en momentos de desastre mundial, siéntete agradecido en la incomodidad de tu cordura. En esta etapa me concentro en comida, familia, amigos y quizá entrenamiento físico. (No te convertirás en un atleta olímpico en dos semanas, asi que no pongas expectativas ridículas en tu cuerpo.)

Después, ignora a todos aquellos que postean en redes sociales “su alta productividad”. Está bien seguir despierto a las 3am. Está bien olvidar comer y no poder asistir a tu clase de yoga en Zoom. Está bien que no hayas ni tocado en 3 semanas ese documento que tenías que revisar y reenviar

Ignora a la gente que afirma estar escribiendo documentos enteros, e ignora también a los que se quejan no estar haciendo nada en las redes sociales. Ellos están en su propio trayecto personal. Elimina el ruido. 

Entiende que no estás fallando. Suelta todas las ideas profundas que tienes sobre que deberías de estar haciendo en este momento, en lugar de eso concéntrate intensamente en tu seguridad física y psicológica. Tu primera prioridad en este periodo inicial es asegurar tu casa. Obtén esenciales para tu alacena, limpia tu casa, coordina planes con tu familia. Ten conversaciones responsables con tus seres queridos sobre estar preparados ante posibles  emergencias.  Si tienes seres queridos cuyo oficio sea trabajar con emergencias, o trabajadores esenciales, redirecciona tu energía hacia esa persona y pon como prioridad apoyarlos. Identifica sus necesidades y busca cumplir.

No importa cómo se vea tu unidad familiar, necesitarás trabajar en equipo en las siguientes semanas y meses por venir. Idea un plan de estrategia para coneccion social con pequeños grupo de amigos, familia, vecinos, todo manteniendo sana distancia, a como marcan las instrucciones dadas por el sector de salud. Identifica a los vulnerables y serciorate de que estén incluidos y protegidos.

La mejor manera de construir un equipo es ser un buen compañero. Toma iniciativa y asegurate que no estás solo. Si no se emplea esta infraestructura psicológica, el peso de las necesarias medidas de distanciamiento será insostenible. Construye un sistema de seguridad social sostenible ya.

  • Etapa No.2: El cambio mental

Ya que tu has asegurado a ti mismo y a tu equipo te sentirás más estable; tu mente y cuerpo se ajustarán, te darán ganas de tener retos que demanden más de ti. Dale tiempo, tu cerebro puede reiniciarse a nuevas condiciones de crisis;  y lo hará, al igual que tus habilidades de desempeño laboral.

Este cambio mental le hará posible a tu cerebro regresar a sus niveles normales de desempeño, aún en situaciones extremas. Sin embargo, no se debe de apresurar ni juzgar de antemano tu ajuste mental, especialmente si nunca has experimentado un desastre anteriormente. Una de las publicaciones más relevantes que vi en twitter (escrito por Troy Johnson) dice: «Día 1 de la cuarentena: Meditaré y haré pesas. Día 4 de la cuarentena: *le pongo helado a mi pasta*». Es gracioso porque también habla de la problemática que discutimos. 

Ahora más que nunca, debemos abandonar la entrega absoluta a la productividad, y abrazar lo auténtico. Nuestro ajuste mental requiere de humildad y paciencia. Enfócate en cambios internos reales. Las transformaciones humanas serán honestas, crudas, feas, esperanzadas, frustrantes, hermosas y divinas. Y es una lentitud la cual los académicos entusiastas no suelen experimentar.  Se lento. Deja que esto te distraiga. Deja que cambie qué piensas del mundo y cómo lo ves porque el mundo es nuestro trabajo. Y así ojalá esta tragedia tire todas nuestras asunciones erradas y nos dé el coraje audaz de nuevas ideas.

  • Etapa No.3: Abraza tu nueva normalidad

Del otro lado del cambio viene tu maravilloso, creativo y resiliente cerebro. Cuando las bases son fuertes, crea un calendario que priorice la seguridad del equipo en casa, luego escarba tiempos para diferentes categorías de tu trabajo; como la enseñanza, administración e investigación. Haz tareas sencillas al inicio y trabaja lentamente hacia los pesos pesados. Levántate temprano. El yoga por internet y el crossfit te será más sencillo en esta etapa. 

Las cosas empezarán a sentirse más naturales. El trabajo también tendrá más sentido, y te sentirás más cómodo sobre cambiar o mantener las cosas como están fluyendo. Nuevas ideas emergerán las cuales no hubieran llegado si hubieras mantenido tu mente en negación. Continúa sosteniendo tu cambio mental. Ten fe en el proceso. Apoya a tu equipo. 

Entiende que este es un maratón. Si corres desde el inicio,  terminarás vomitando en tus zapatos al final del mes. Preparate emocionalmente para una crisis que durará 12 a 18 meses, seguido de una recuperación lenta. Si termina antes, sientete plácidamente sorprendido. En este momento trabaja encaminado a la serenidad,productividad y bienestar bajo las condiciones de desastre. 

Ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo ésta crisis en verdad durará. Todos queremos que esto acabe al menos antes de navida. La incertidumbre nos vuelve a todos locos.

Por supuesto, llegará un día en el que la pandemia desaparezca. Abrazaremos a nuestros vecinos, y a nuestros amigos. Regresaremos al salón de clases y a las cafeterías. Nuestras fronteras eventualmente abrirán y habrá libertad de movimiento. Nuestras economías también se recuperarán algún día de las próximas recesiones. 

A pesar de eso nosotros estás empezando este trayecto. Para mucha gente, nuestra mente no ha llegado a términos con el hecho de que la realidad ha cambiado. Algunos miembros de facultades académicas se están sintiendo distracción y culpa por no poder escribir suficiente o enseñar suficiente en sus plataformas en línea. Otros está usando el tiempo en casa para escribir y reportar estudios sobre los brotes de productividad. Todo eso es ruido – negación y desilusión. Y justo ahora la negación solo nos sirve como retraso para la aceptación, la cual es esencial en este proceso, ya que nos permitirá re-imaginarnos en esta nueva realidad.

Por el otro lado del trayecto a la aceptación están la esperanza y la resiliencia. Nosotros sabremos que podemos hacerlo, aunque nuestra lucha dure por años. Seremos creativos y responsivos, y encontraremos luz en cada grieta que se nos cruce. Aprenderemos nuevas recetas y haremos amigos inesperados. Tendremos proyectos que no podemos imaginarnos el día de hoy, e inspiraremos a estudiantes que aún no conocemos. Nos ayudaremos mutuamente. No importa que pase, juntos estaremos bendecidos y listos.

Para concluir doy las gracias a mis colegas y amigos que saludan desde sitios difíciles, quienes conocen el sentir del desastre en sus huesos. En los pasados días hemos reído sobre nuestras heridas de juventud y sacando nuestras tribulaciones. Hemos dado gracias y hemos tocado base con la resiliencia en nuestras antiguas heridas de guerra. GRacias por ser guerreros de la luz y por compartir su sabiduría nacida del dolor. Porque la calamidad es nuestro gran maestro.

 

Aisha Ahmad es un profesora asistente de la facultad de ciencias politicas en la universidad de Toronto, autor de libros ganador de premios

Black Markets and Islamist Power” Oxford University Press, 2017). Her Twitter is @ProfAishaAhmad.